Por Adelaide Lancaster y Amy Abrams (Fundadoras de In Good Company)

Cuando empiezas tu propio negocio, tienes la oportunidad de hacer, crear y decidir lo que quieras. Es la parte más excitante (y la que da más miedo) de emprender. Todo esto conduce a una enorme e inspiradora cantidad de diversidad en el mundo de los negocios. No solo cada emprendedora tiene motivaciones diferentes sino que también tiene distintos objetivos y propósitos. Cada uno de nosotros tiene una filosofía única de lo que esperamos de emprender, es decir de lo que debemos obtener como resultado de lo que invertimos.

Pero esta diversidad también lo hace todo más complicado. Es más difícil conseguir consejos y buen feedback. Aunque las buenas prácticas (delegación, experimentación y poner limitaciones) pueden servirle casi a cualquiera, ciertos tipos de conocimiento, como la manera de hacer crecer un negocio, no. Por este motivo escribimos The Big Enough Company para ayudar a los emprendedores a explorar si sus negocios son adecuados para ellos. El libro invita a las lectoras a analizar si sus negocios cumplen con sus objetivos, explorar su nivel de satisfacción con las decisiones que han tomado, y les anima a dar más importancia a construir el tipo de negocio que satisfaga sus necesidades.

La mitología de las startups convence a muchos emprendedores de que los días más duros son los primeros. Pero la verdad es que crecer es lo más duro. Hay tantas opciones y tantas direcciones posibles, algunas disruptivas, otras ruinosas, otras que sabotearán su personalidad. Un lugar donde muchos emprendedores tropiezan es con la creencia de que ser más grande siempre es mejor. Esta creencia es particularmente más fácil de aceptar en el sector de la tecnología donde las economías de escala necesitan un alto número de usuarios/visitas/clicks o seguidores y donde abundan las grandes inversiones monetarias.

Entrevistamos a casi 100 emprendedores mientras escribíamos nuestro libro y la mayoría mencionó su lucha entre la presión para crecer y el reto de identificar el tamaño más adecuado y sensato para ellos. Algunos, sin embargo, contaron su historia de una forma diferente. Para ellos, sus objetivos específicos (no arbitrarios) pasaban por tener un gran tamaño. Solo siendo grandes, estos emprendedores conseguirían el impacto que perseguían. Se evaluaron todas las oportunidades según el número de personas en las que se tenía impacto. Algunos de estos negocios eran del sector tecnológico, no por ningún amor innato a la tecnología, sino porque la tecnología era la herramienta que les permitía alcanzar e impactar al mayor número posible de gente. La claridad de sus objetivos les ayudó a aislarse de la incesante presión a crecer y les mantuvo enfocados en lo que era importante para ellos. De esta forma era más fácil evaluar oportunidades y seguir el camino marcado.

Algunos de los proyectos de las emprendedoras a las que entrevistamos

  • Sittercity, un servicio online para contratar canguros, cuidadoras y profesores particulares que ha cambiado la manera en que la gente busca servicios cualificados creando un sistema de matching online. Esta idea comenzó cuando Genevieve estaba en la universidad y vio a una mujer embarazada colgando anuncios para buscar canguro. Cayó en la cuenta de lo difícil que era encontrar servicios cualificados para cuidar niños fuera de los círculos de familiares o amigos. La tecnología era la mejor herramienta para facilitar este matching y ha permitido a Sittercity conseguir un gran crecimiento al expandirse a nuevos verticales y al tener cobertura nacional.
  • ProFounder, una plataforma online de crowdfunding que ofrece herramientas a los emprendedores para levantar capital en sus comunidades. Cuando cofundó Kiva, Jessica lanzó una web interactiva que permitía que la gente participara directamente en micro-financiación. En su nuevo negocio, reutiliza una potente plataforma tecnológica que ayuda a los emprendedores a levantar capital de sus comunidades de forma fácil, legal y efectiva. Al aumentar el acceso a este tipo de herramientas, Jessica y su socia Dana están cambiando las experiencias y oportunidades de los emprendedores en todos el mundo.
  • Buyosphere, una herramienta para ayudarte a controlar todas tus compras. Tara empezó Buyosphere porque le preocupaba la cantidad de información que las empresas grandes tienen sobre nuestro comportamiento de compra, gracias al comercio online. Preocupada por la desigualdad que eso creaba, Tara se decidió a poner a los consumidores en control de sus datos de compras. Creó una herramienta que pone tu información de compras en tus propias manos, puedes hacer seguimiento y almacenar los datos de manera que permita analizarlos de forma exhaustiva. No solo te ayuda a ser más consciente de lo que compras sino que te da la oportunidad de modificar tus hábitos de consumo.

Estas tres emprendedoras son unos ejemplos magníficos de por qué ser más grande es mejor y cómo la tecnología les ha ayudado a conseguir el impacto que deseaban. Cuando estés evaluando las distintas opciones de crecimiento para tu negocio, te animamos a que te aproveches de la oportunidad más valiosa que ofrece el emprendimiento, construir un negocio que satisfaga tus necesidades y cumpla con tus objetivos.

Sobre la autora: Adelaide Lancaster y Amy Abrams son fundadoras de In Good Company, una comunidad, centro de aprendizaje y entorno colaborativo para mujeres de negocios en Nueva York. Además de ser emprendedoras, trabajan como consultoras y asesoras de negocios. Su trabajo ha sido presentado en el The New York Times y en MSNBC. También son las autoras de The Big Enough Company: Creating a Business that Works for You.

Puedes leer el post original aquí