Angie Chang, Editora Jefe de Women 2.0 publicaba el otro día un post en el que hablaba de algunos proyectos exitosos puestos en marcha por emprendedoras de San Francisco que han encontrado oportunidades para innovar después de toparse con un problema cotidiano y tratar de resolverlo. El mundo que nos rodea cuenta con las suficientes tareas pendientes de resolver como para que puedas encontrar la oportunidad de negocio que andas buscando a la vuelta de la esquina. La tecnología es tu amiga y una gran aliada para dar con soluciones que todos andamos buscando y que realmente necesitamos. ¿Qué cosas podrían mejorar? ¿Cuáles funcionar mejor? ¿Qué es eso que necesitas con frecuencia y no encuentras?

¿Cómo consiguieron algunas de estas emprendedoras dar con la solución a un problema concreto que tenían y cómo hicieron para convertirlo en un negocio rentable?

La fundadora de Foodspotting Alexa Andrzejewski quería descubrir nuevos platos, pero sitios como Yelp (muy extendido entre el sector hostelero de San Francisco) se centraban exclusivamente en restaurantes. Acudió a un programa de Women 2.o para aprender sobre qué pasos dar para lanzar una startup y después participó en un Startup Weekend organizado por Women 2.0 (allí conoció a su primer inversor).

La fundadora de LARK Julia Hu se mudó a vivir con su novio cuando estaba en la universidad y se dio cuenta de que cuando él usaba su despertador, ella también se despertaba, lo que le hacía perder muchas horas de sueño. Inspirada por una mujer dedicada a entrenar a atletas olímpicos y estrellas de la NBA en la mejora del sueño con el objetivo de incrementar su rendimiento, Julia utilizó esta experiencia en la creación de un reloj alarma de pulsera inalámbrico que monitoriza tu sueño y te ayuda a dormir mejor. La pulsera LARK está ahora mismo a la venta en todas las tiendas Apple de Estados Unidos.

La fundadora de TaskRabbit  Leah Busque siempre había mostrado un enorme interés por la eficiencia, las matemáticas y la informática. Esta ex-programadora de IBM tuvo que decidir entre seguir con su carrera dentro de la corporación o poner en marcha su propio proyecto. Desarrolló su prototipo durante un verano después de abandonar IBM y se rodeó de un equipo formidable de consejeros e inversores que le ayudaron a llevar su idea a distintas ciudades de Estados Unidos. Hoy es una de las finalistas de los premios que otorga TechCrunch en la categoría de «Emprendedor del año» y ha conseguido casi 25 millones de dólares de inversión para su proyecto. TaskRabbit es el ejemplo perfecto de cómo convertir soluciones a problemas tan cotidianos como encontrar a alguien que haga la compra por ti o ayuda para transportar un mueble de Ikea a tu casa, en un negocio escalable y rentable.

Y tú, ¿ya has pensado que es eso que te gustaría arreglar?