El emprendedor es como el navegante, sabe a donde quiere llegar pero no sabe con precisión cómo va a ser el camino

Por María Teresa Fleitas (Co-Fundadora en Nat Consultores y Co-host en Founder Friday Buenos Aires de agosto)

Hace casi diez años con dos socios formamos una consultora dedicada a asesorar principalmente a bancos y financieras en transformar la información con la que cuentan en conocimiento y sistemas de decisión. Básicamente nuestro trabajo técnico se centra en el desarrollo de data mining y desarrollo de software que permita aplicar modelos estadísticos mejorando las decisiones de evaluación de riesgos y de ofertas comerciales a personas y empresas, trabajamos con bases de datos, armamos modelos matemáticos para representar la realidad y desarrollamos software para poder aplicarlos. Y nuestro trabajo de consultoría se centra en escuchar a los clientes, entender su problemática y tratar de encontrar juntos la mejor manera de desarrollar una estrategia comercial y de riesgo.  Y aunque a mi me encanta lo que hacemos y hablar de regresiones logísticas o modelos de datos, sé que es un poco aburrido para la mayoría de las personas por lo que les voy a contar un poco quien soy y como llegué a esto, y cuando nos veamos en el Founder Friday del 3 de agosto podemos hablar algo más técnicamente si están interesados!

Para empezar con una presentación formal, me llamo María Teresa Fleitas y tengo 43 años, y llevo 21 años de casada, muy contenta, con dos hijos de 20 y 17. Soy licenciada en sistemas y después me des-especialicé haciendo un posgrado en administración en la universidad de San Andrés. Mis socios actuales también son originariamente de sistemas y también hicieron des-especializaciones orientadas a finanzas y comercio.

Mis comienzos laborales fueron de trabajos administrativos mientras estudiaba, cuando nació mi primer hijo comencé a dar clases de informática de capacitación laboral a adultos, que me permitía tener un horario complementario entre la facultad y las necesidades maternales, y poco después con una amiga, que estaba en una situación parecida buscando  ingresos con horario flexible, armamos una “empresita” con la que hacíamos mantenimiento de redes y pequeños desarrollos de sistemas. Íbamos a todos lados con un tester y destornilladores en la cartera.  No creo que ese tipo de trabajo haya sido realmente un emprendimiento, sino mas bien una situación de búsqueda de autoempleo y de sustento sin demasiado objetivo de largo plazo, que es totalmente legítimo pero es bien diferente de lo que es un “emprendedor”.

Cuando hablamos de emprendedores en general se asocia el término con personas que se dedican a la tecnología o jóvenes con ideas novedosas que desarrollan con éxito una empresa fuera del mercado tradicional. Para mi un buen ejemplo que permite entender lo que significa lanzarse a un emprendimiento es Cristóbal Colón, que antes que descubridor fue un gran emprendedor. Colón tuvo una idea, que partió de un conocimiento específico geográfico que fue transformado por su intuición de que existía la posibilidad de que hubiera algo mas allá de lo que veían todos. Con su idea comenzó una búsqueda y planificación, para lograr armar una tripulación que lo acompañe y convencer a financistas que soportaran el proyecto, con la posibilidad de compartir las futuras ganancias de su sueño. Como emprendedor tomó riesgos, pero no se lanzó a la aventura de cualquier manera o porque no tenía otra opción de sustento, sino que se preparó para la misma y zarpó con un plan medianamente armado, y supongo que con miedo y mucha incertidumbre!

El emprendedor es como el navegante, sabe a donde quiere llegar pero no sabe con precisión cómo va a ser el camino, y para lograrlo tiene que entender el fenómeno que lo rodea, las fuerzas que lo impulsan, y las motivaciones de su tripulación. Tiene que actuar con conocimiento, disciplina y perseverancia, y saber redireccionar las fuerzas del impulso individual y del entorno, que son variables y no siempre predecibles, y estar preparado para desplegar sus velas cuando empieza el viento.

No es que traiga el ejemplo a colación porque me sienta Cristóbal Colón, aunque cuando era chica y leía la colección Robin Hood quisiera ser la pirata Capitana del Yucatán, sino porque pienso que los emprendedores tenemos en común un sueño o detección de oportunidad que se transforma en objetivo, la planificación para llevarlo a cabo y la capacidad para entender el miedo que da lanzarse a la aventura de emprender y recorrer el camino a pesar de ello. Y donde siento especialmente que hay algo en común con Colón, es que el “emprender” me llevó a descubrir cosas mucho más grandes que lo previsto, tanto en el aspecto de desarrollo profesional como en el personal y vincular.

Luego de mi breve paso por la instalación de redes comencé a trabajar en una empresa española de sistemas e inteligencia artificial, lo que me resultó una gran experiencia y fuente de conocimiento de cómo se organizan las empresas, cómo relacionarse con los clientes, y cómo es la dinámica laboral con equipos cosmopolitas y alejados. Y también fue un paso muy conveniente mientras mis hijos hacían sus primeros pasos de jardín y principio de escuela primaria, que son momentos muy demandantes donde como madre no quería estar ausente. Otro buen aprendizaje de ese período de intensidad laboral y familiar es que así como en el trabajo nadie duda en contratar asistencia administrativa o secretaria, no hay que dudar en invertir en asistencia en el hogar para todas las tareas rutinarias, en forma que el tiempo de estar en casa esté dedicado a la pareja y los hijos y no a discutir por quien se tiene que ocupar de lavar los platos o levantar las toallas del piso o despertarse antes para preparar el desayuno.

Gracias a la crisis del 2001 en la Argentina la empresa española comenzó a arriar sus velas, y con los que son ahora mis socios pensamos que lo que se achicaba era la compañía, pero para nada lo hacía el mercado, y decidimos lanzarnos a la aventura de formar nuestra propia empresa. Lo pensamos bastante, porque teníamos buenas posibilidades laborales en grandes empresas donde podíamos hacer carrera tradicional, y nos preocupaba dejar de tener el sueldo asegurado y comenzar a recorrer un camino que no sabíamos como iba a resultar. Por suerte nos animamos a aprovechar la oportunidad que nos daba el mercado, y formamos NAT Consultores.

Hicimos un plan de trabajo y de desarrollo posible que fuimos cambiando y adaptando a las circunstancias permanentemente. Comenzamos los tres y mas allá que siempre tuvimos trabajo, al principio nos costaba mucho visualizar como iba a ser el crecimiento y cómo lograr transformar el conocimiento que podía tener el mercado hacia tres profesionales individuales a un reconocimiento como empresa. Para cruzar esos momentos fue fundamental la capacidad de mis socios de mantener la vista en el objetivo lejano, la capacidad de los tres de entendernos y de reanimarnos mutuamente, y en la complementariedad que hay entre nuestras formas de ser, nuestrosmodelos mentales y nuestros conocimientos específicos.

Ahora tenemos en nuestro equipo en forma permanente otras ocho personas que provienen de las carreras de sistemas, economía y sociología, lo que genera un ambiente de trabajo muy enriquecedor y variado. Al desarrollar proyectos en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile también tenemos mucha variación de clientes y de experiencias, lo que nos ayuda a que nuestras tareas no se conviertan en algo rutinario sino que sigamos aprendiendo permanentemente y descubriendo cosas nuevas.

Mi familia creció a la par de mi desarrollo profesional individual y del crecimiento de nuestra empresa, y en ese desarrollo paralelo de proyectos de largo plazo, de proyectos de vida, hay una ventaja en cómo es la sinergia entre los requerimientos de cada uno, ya que la demanda de atención directa de los hijos tiene a disminuir con el tiempo, y la demanda de la responsabilidad laboral tiene a aumentar, asique empezar a sentar las bases de ambos en el mismo momento permitió que me dedicara a cada uno con la intensidad adecuada que necesitaban sin que lograr ese equilibrio fuera tan difícil.

Sobre la autora: María Teresa Fleitas es Licenciada en Sistemas de la Universidad CAECE y tiene un programa en Management Estratégico de la Universidad de San Andrés. Hace 9 años fundó junto a dos socios Nat Consultores, una empresa de consultoría en gestión de riesgo y negocios. 

Conoce persnalmente a María Teresa en el próximo Founder Friday Buenos Aires anotándote aquí