La lección de vida más importante que me enseñó mi padre matemático

Por Adda Birnir (Co-Fundadora, Balance Media y Skillcrush)

Mi padre desafía cualquier estereotipo del profesor de matemáticas despistado. Bueno, es un poco despistado. A parte de eso, tiene poco que ver con el estereotipo: es guapo, divertido, un ávido surfero y, lo mejor de todo, poeta aficionado. Cuando terminé el instituto, mi padre hizo un brindis en mi fiesta de graduación.

“He estado esperando el día en el que Adda viera lo útil que es el cálculo y supiera que se puede usar la ciencia para ayudar a solucionar los problemas del mundo” dijo.

¿Iba en serio? Estaba totalmente avergonzada. ¿Nombrar las matemáticas en mi fiesta de graduación? “¡Hola!” le miré. “¡Papá! ¡Sabes que quiero ser abogada!”. Nueve años después y una licenciatura en Bellas Artes (para que veas…) aquí estoy, sentada, hincando los codos con la programación y seguro que imaginas quién está riendo el último.

Trabajando con otras personas que han pasado de la no tecnología al mundo tecnológico me he encontrado con mucha consternación sobre lo confusas que resultan las cosas. ¿Qué significan todos estos acrónimos tan raros? ¿Cómo se supone que voy a entender todo esto de la programación? ¿Por qué es todo tan complicado y difícil de entender? Cuando me desespero, pienso en la lección más importante que me enseñó mi padre. Hace algunos años, estaba trabajando por primera vez como productora técnica. Cada día era un lío de montones de gráficos, lenguajes de programación nuevos, emails con códigos de colores y múltiples hojas de cálculo con presupuestos. Estresada y sobrepasada por todo, intentaba desesperadamente llegar a dominarlo y llamé a mi padre. Después de reírse un buen rato a mi costa, mi padre me dijo lo siguiente:

“La clave para el éxito es aceptar la confusión. Cuando intentas cosas nuevas o empiezas un nuevo trabajo, habrá un periodo de tiempo en el que estarás perdida en el mar y nada tendrá pies ni cabeza. Es normal que suceda. No muestra lo que eres, sino que estás intentando algo nuevo y con el tiempo, la confusión se acabará.”

Lo que distingue a los matemáticos no es que sepan todas las respuestas a las grandes preguntas del mundo, sino que se sienten cómodos durante el difícil y confuso proceso de buscar esas respuestas. Cuando pensamos en las matemáticas o la tecnología, pensamos en esos brillantes momentos de claridad tan emocionantes, cuando todo encaja, cuando los secretos del universo son revelados y la app web hace exactamente lo que se supone que debe hacer. Pero cualquier matemático o programador te dirán que esos escasos momentos que no se repiten a menudo, y que el día a día  transcurre entre la oscuridad, en intentar encontrar desesperadamente el por qué de montones de mensajes de error y, en general, de muchísima confusión.

Lo que necesitaba hacer era respirar hondo y creer que mi confusión era buena y no el inminente desastre que pensaba que era. Cuando empiezas a programar tu primera app web, estás hacienda algo que nunca has hecho antes. Es un nuevo desafío, una nueva oportunidad y, en el caso de programación de software es algo tan específico que probablemente nunca antes nadie lo ha hecho. La confusión, por tanto es una señal de que vas en la dirección correcta. Es una señal de que te has involucrado en la búsqueda de la resolución del problema y que es el momento para profundizar y seguir porque la claridad mental está a la vuelta de la esquina.

Resulta que, hay evidencia científica que respalda esta teoría de que la confusion es amiga y no enemiga cuando hablamos de conceptos complejos del aprendizaje. Como Annie Murphy Paul escribió en KQED de MindShift, un estudio en Notre Dame dirigido por Sidney D’Mello llegó a la conclusion de que las personas “que afirmaron sentirse confusas durante el ejercicio sacaron notas más altas en el test.” Como explica D’Mello en el estudio, “nos confundimos mentalmente cuando encontramos información que no entendemos. Este sentimiento molesto nos motiva a restaurar el equilibrio a través del pensamiento, la reflexión y como resultado resolveremos el problema y aprenderemos más y mejor.” No sólo eso sino que un estudio en el Estado de Arizona dirigido por Kurt VanLehn concluyó diciendo que la confusión era una fase importantísima en el proceso de aprendizaje de materias difíciles en física. Los estudiantes que se encontraban en lo que los científicos consideran “estancamiento intelectual”, tenían un mejor entendimiento al final y comprendían mejor la materia.

La confusión, según parece, es absolutamente necesaria para tener esos emocionantes momentos de claridad.

Así que la próxima vez que te sientas frustrada y confundida, recuerda lo que me dijo mi padre: no sólo es una buena señal, sino que significa que precisamente, estás en el buen camino.

Sobre la blogger invitada:  Adda Birnir es Co-Fundadora de Balance Media, una empresa con base en Nueva York de desarrollo de productos y servicios dirigida por mujeres, y Skillcrush, una gran comunidad online de mujeres creativas, pensadoras y creadoras. Su meta es que la siguiente generación de mujeres creativas y cada vez más expertas en tecnología puedan dominar la web. Los intereses de Adda van desde los medios digitales, al periodismo progresista, el arte y la infografía. Échale un vistazo a su página web aquí. Síguela en Twitter @builtbybalance.

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