Para mí era una afición y lo sigue siendo porque disfruto con ella. Por esto, siempre recomiendo a las mujeres que deseen emprender, lo hagan con algo que les haga disfrutar

Por María Pilar Amela Gasulla (Co-Fundadora, Ahorradoras.com)

Desde los 14 años me recuerdo leyendo revistas para emprendedores, asistir a charlas acerca de cómo montar una empresa y siendo la diferente del grupo por tener esas pasiones y no otras. La edad me hizo seguir el camino “normal”: estudiar y trabajar por cuenta ajena en varias empresas para crear una base sólida de aprendizaje y tener unos recursos económicos. La crisis se cruzó en el camino para recordarme que era el momento de iniciar ese proyecto que estaba dentro de mí, emprender algo. Mi trabajo, por aquel entonces,  de media jornada en la administración pública estaba en peligro y decidí, junto a mi marido, arrancar un portal web a nivel internacional de alquiler e intercambio de alojamientos vacacionales con todas las esperanzas, además de tiempo y dinero, puestas en él.

iloveminiEn ese momento nos encontramos con las primeras realidades del mundo del emprendedor: que no siempre la idea es lo importante y que no tiene por qué salir bien el primer proyecto. Comenzamos a formarnos en asuntos de programación, marketing, administración… con la finalidad de no tener que subcontratar todos los servicios y poder así sobrevivir en esta aventura. Decidimos crear otras webs para diversificar y valorar cuál de ellas nos podía funcionar.

Creamos páginas web de turismo, generalmente y Ahorradoras.com que nada tenía que ver con todas las demás pero que respondía a mi pasión de buscar descuentos y oportunidades en internet. Para mí era una afición y lo sigue siendo porque disfruto con ella. Por esto, siempre recomiendo a las mujeres que deseen emprender, lo hagan con algo que les haga disfrutar, que les guste y con lo que se sientan felices. A día de hoy, Ahorradoras, es visitada desde más de 127 países y me llena de satisfacción la cantidad de personas maravillosas que me animan a seguir adelante con sus mensajes llenos de cariño y positividad. Una comunidad que, como suelo decirles, no tiene precio. Mujeres, mayoritariamente, dispuestas a dar su consejo, recomendación, a tenderte una mano en todo momento tenga o no que ver con el ahorro y que siento muy cerca de mi.

Nuestro lugar de trabajo es una habitación de nuestra casa, justo al lado del dormitorio. Una habitación que hemos ido modificando para cubrir necesidades como sustituir el sofá cama por un gran escritorio, ¡que tenía más sentido! Allí puedes encontrar juguetes que va dejando mi hija cuando viene a enseñármelos intentando separar mis manos del teclado y reclamarme atención. Éste es uno de los momentos en que siento que debería dividirme para poder atender tanto a mi trabajo como a mi hija. Mi hija, con 3 años, entiende que se puede trabajar desde casa, algo que no es habitual en nuestro círculo de amigos. Que, su mamá y su papá pueden estar trabajando desde cualquier ciudad y cualquier día y que un ordenador es el verdadero lugar de trabajo.  No tienes que dar explicaciones ni pedir permiso para ir con tu hija al médico, a un cumpleaños, para llevarla y recogerla del colegio. Son maravillosas las ventajas de ser emprendedora. Para mí, ¡es un sueño! No obstante, tiene sus desventajas: necesitas ser muy disciplinada para poder desconectar (yo aún no lo he conseguido), si trabajas desde casa, ésta nunca termina de estar 100% limpia porque siempre estás ahí, no todo el mundo entiende que trabajas (piensan que dices que trabajas pero no…). Cuando, además, compartes esos metros cuadrados con tu pareja, la necesidad de tener unos minutos al día para ti, un espacio propio, se vuelve vital. Aún así, compensa, al menos si tienes ese modo de vida y llevas dentro “sangre emprendedora”.

A diferencia de otras personas, adoro los lunes porque son el inicio de una nueva semana en las que estoy segura que encontraré oportunidades, compartiré contenidos que interesarán a mis seguidoras y seguiré disfrutando con lo que hago. No obstante, los fines de semana no existen para las emprendedoras, quizá dediquemos menos tiempo pero o nuestra mente o nuestras manos seguirán trabajando, al menos los primeros años.

Mi consejo, si quieres emprender, es que sigas adelante. ¡Inténtalo! Eso sí, debes ser realista, constante y tener paciencia, mucha paciencia y, sobretodo, lo que hagas, hazlo con amor. Si el primer proyecto no funciona, no pasa nada, seguro que algo habrás aprendido de él y estarás un paso más cerca de tu proyecto de éxito. Escucha tu interior y sigue tu intuición. Cuídate, mímate, quierete. Desde el primer día eres el principal activo de tu empresa y te lo mereces todo. Si cuidas tu cuerpo y tu mente repercutirá también en el resultado así que sé feliz y disfruta y no pasa nada si ves que no puedes llegar a todo, que muchas veces somos demasiado autoexigentes. Párate, respira, relájate y si necesitas ayuda, pídela y sigue adelante. Siéntete orgullosa de ser como eres y de haber decidido emprender este camino.

Sobre la autora invitada: María Pilar Amela Gasulla tiene 32 años y es Técnico Superior en Gestión Comercial y Marketing además de haber cursado estudios relacionados con peluquería y estética, administración y gestión empresarial. Antes de emprender, trabajó en el departamento de administración de diferentes empresas así como en la Administración Pública Valenciana. Está casada y es madre de una niña de 4 años. Entre sus aficiones está viajar, la música tradicional, el ahorro y las inversiones. Ha aparecido en diferentes medios televisivos y en prensa escrita con motivo del éxito de www.Ahorradoras.com. Síguela en Twitter en @mapi_80.