«Una startup es una organización formada para buscar un modelo de negocio repetible y escalable». – Steve Blank

Por Maria Brilaki (Fundadora, Fitness Reloaded)

Soy una graduada de Ingeniería de Stanford y obtuve mi máster en administración de empresas este mes. Reflexionando sobre lo que aprendí al conseguir el MBA, me doy cuenta de que el conocimiento que he obtenido no es particularmente útil para mí, siendo fundadora de una startup. Hay una buena razón para ello.

Como dice Steve Blank, una startup no sabe realmente lo que su producto es, o quiénes son sus clientes. Un MBA ayuda a las personas a administrar empresas que ya saben lo que están haciendo. Ellos ya tienen productos que la gente compra y ya saben quiénes son sus clientes.

A pesar de que algunos conocimientos del MBA son transferibles a una startup, la mayor parte de ellos no son relevantes, ya que el MBA se basa en la gestión de empresas establecidas, no en startups.

Además de trabajar en el MBA, también estaba trabajando en mi propia web, Fitness Reloaded, donde enseño a la gente a crear hábitos saludables mientras se sienten bien haciéndolo. También escribí un libro que se ha publicado en Amazon.

El conocimiento que he obtenido de mi startup es muy diferente al que he obtenido con mi MBA. Hoy me centraré en:

1. Análisis de clientes

En la escuela de negocios, cada caso o ejercicio da por hecho el análisis de clientes. Es posible que ya conozcas cuáles son sus criterios de compra o puede que tengas información suficiente para comprender lo que les importa. En una startup, necesitas obtener este conocimiento por tu cuenta. No hay hechos, necesitas salir y encontrarlos.

2. Hablar con los clientes

En mi startup tuve que convencer a la gente constantemente de por qué mi web era diferente a otras webs de fitness, etc. La venta es la habilidad más útil para los emprendedores. En la escuela de negocios, apenas practiqué esto. No hay ninguna clase de ventas, a pesar de que creo que sería muy divertido reunir productos reales o imaginarios y luego tratar de persuadir a los demás para que los compren.

3. Hacer cosas

En una startup, tienes que hacer que las cosas sucedan. Tuve que filmar vídeos, crear páginas web, crear aplicaciones móviles. Escribí un libro. Yo era la que decidía el alcance de cada proyecto y yo era la que supervisaba el proyecto hasta que estaba completado. En la escuela de negocios, tenía que hacer proyectos y ejercicios. No estaba realmente haciendo cosas. Estaba siguiendo instrucciones.

4. Creatividad

En una startup, tienes que ser creativa. Es una necesidad. Es necesario iterar rápidamente. Tienes que aportar nuevas ideas para ayudar a tu empresa a crecer constantemente. En la escuela de negocios, puedes obtener buenas notas sin usar tu creatividad.

5. Escribir correos electrónicos efectivos

Toda emprendedora sabe lo importante que es escribir correos electrónicos. ¿Cómo acercarse a los medios de comunicación? ¿Cómo hablar a los mentores? ¿Cómo gestionas tu red de contactos usando el correo electrónico? Todavía estoy tratando de averiguarlo. Ah, y no había ninguna clase sobre esto en la escuela de negocios.

La diferencia fundamental entre el conocimiento que tengo de la escuela de negocios y el de mi startup es la incertidumbre

En la escuela de negocios no hay incertidumbre. Recibes un plan de estudios al principio de cada clase y sabes qué esperar. Si no estás segura de algo, puedes hacer preguntas. En una startup, no hay ningún programa. No hay ninguna persona en particular que pueda responder a tus preguntas. Hay que hacerlo todo sobre la marcha. Y supongo que eso es lo que hace las cosas interesantes, ¿no te parece?

No quiero dar a entender que hacer un MBA no es útil. Si que lo es. Es sólo que el conocimiento que proporciona es más adecuado para empresas establecidas, en lugar de startups. Al menos esa fue mi experiencia. ¿Y la tuya?

Sobre la autora invitada: Maria Brilaki es la fundadora de Fitness Reloaded. Ella ayuda a las personas a obtener resultados que duran de una forma agradable. Es la autora de «Surprisingly… Unstuck», la biblia de la creación de hábitos saludables. Es una apasionada de ayudar a las personas que desean hacer más ejercicio, pero no lo hacen, a través de su servicio web «Exercise Bliss».