No esperes a que nadie te diga que estás actuando bien. Es más probable que todo el mundo te diga lo contrario

Por Angela Cois (Co-Fundadora, LastRoom)

Mi historia de emprendedora comenzó relativamente tarde y todavía no está llena ni de números exorbitantes,  ni de grandes éxitos por compartir. Tengo 30 años y empecé a emprender en el 2010, curiosamente el mismo año en el que decidí tener un hijo. Bizarra decisión según la familia, perfecta locura según las amigas, lo mejor que pude haber hecho según yo.

Nunca es tarde

thinkingwomanMi propósito durante la universidad era de dedicarme al mundo académico. Investigación, enseñanza, o alguna carrera en el ámbito internacional como consecuencia natural de mis estudios. Hice también una práctica en una comisión del Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores que se encargaba de crimen organizado y políticas antiterrorismo. Buena experiencia, me enseñó mucho, fue allí que entendí lo que no quería ser en la vida. A partir de ese momento dos cosas me quedaron muy claras: que lo mío no era convencer a nadie  de mis capacidades; y que tampoco estaba hecha para ese ejercicio de erudición vacía, típico de trabajos en donde se te pide saber un millón de cosas, pero no estás en la posición para  opinar sobre ellas y menos hacer algo para aportar progreso, innovación y mejoras en la sociedad o entorno en donde  vives y actúas todos los días. Sé que me dí cuenta tarde. Hay emprendedores que hicieron su exit a los 20-21 años, pero no me da pena creer que todavía lo puedo lograr, pese a la familia y a sus implicaciones.  Primer consejo: s i te sientes lista, hazlo. No esperes a que nadie te diga que estás actuando bien. Es más probable que todo el mundo te diga lo contrario. Cada uno tiene su demonio, si ese es el tuyo, escúchalo, date una chance.

Bootstrapping

Falta algo entre mi decisión de emprender y el momento en que de verdad dejé todo para hacerlo. Hubo una paréntesis laboral, más o menos importante, formativa seguramente y fundamental para poder sustentar mis proyectos de emprendimiento. No cabe duda que al menos que no seas un former employer de Google, Facebook o Twitter es muy muy difícil recibir inversión sin números interesantes que enseñar. Invertir en quien tiene ya cierto “pedigree” implica menos riesgos que hacerlo en quien no tiene el respaldo de una grande empresa atrás. Tienes que estar lista para empezar, desarrollar, lanzar el MVP, testarlo, mejorarlo y posiblemente generar los primero flujos de revenue prácticamente con tus únicas fuerzas y recursos. Es lo más probable. Por eso, no tires a la basura tu trabajo si no tienes buenos ahorros y no sabes con cierta seguridad que lo que estás emprendiendo cumplirá con tus expectativas.

Team

Mi primera startup fue una plataforma de compras colectivas que lancé en 2010 en México, junto con uno de los co-fundadores de LastRoom. Se llamaba Ofercity y llegamos al punto en el que empezamos a operar y a generar las primeras ventas. Como todas las buenas historias de emprendimiento fracasamos a los 4 meses de haber lanzado. Nuestro principal error: no teníamos un equipo. Contratamos a un programador que estaba en Perú, a un diseñador de España y a unos vendedores en diferentes ciudades de la República y pensábamos que así podíamos lograrlo. El error más grande aquí fue ignorar por completo la importancia de tener un Team. En toda empresa con base tecnológica hay muchas áreas que cubrir: diseño, desarrollo, distribución, administración, tratativas con proveedores si se trata de crear un marketplace. Bueno, una persona no puede hacerlo todo. Hay que confiar en el talento y en las capacidades de los demás. Hay que encontrar ese “fit” perfecto entre cofounders. Hay que llegar el punto en el que todos son indispensables para la empresa, todos aportan algo de único y todos tienen sus propias responsabilidades. No existen empresas exitosas hechas por un solo hombre. Puedes ser quien tiene la idea en principio pero tu idea vale 0 si no sabes aterrizarla. Para hacerlo necesitas a un equipo de personas comprometidas y enamoradas del mismo proyecto. Se trata de un matrimonio, ni siquiera tan distinto de un casamiento tradicional: hay compartir días buenos y malos, confiar ciegamente en las capacidades de los demás y todos tienen que están dispuestos a tomar la propia dosis de riesgo desde el primer día.

Programa de aceleración

El programa de aceleración es muy importante si es uno de tus primeros emprendimientos. Lejos de recibir una inversión que te permite respirar por algunos meses y quizás terminar el producto si todavía no lo tienes listo, se trata una oportunidad diría única de networking y conexiones con personas que pueden ofrecerte una óptima retroalimentación y cierta visibilidad con inversionistas que sería mucho más difícil alcanzar. L a cuestión es donde aplicar. En los últimos dos años hubo una explosión de este tipo de programas en Latinoamérica. Recuerden que hay más dinero que buenos inversionistas. El conocimiento y la experiencia de los mentores  (posiblemente emprendedores realmente y no teóricos del emprendedurismo!) son los factores que considero hagan la diferencia en estos casos.

 Sobre la autora: Angela Cois es Co-fundadora y directora de operaciones en LastRoom, una app móvil para la reserva de hoteles para la misma noche en Latinoamérica. Completó sus estudios académicos en Italia, concentrándose en el ámbito del Marketing, Relaciones Públicas y Comunicación Internacional. Fue Co-fundadora de Ofercity -plataforma de compras colectivas en México- y trabajó por dos años como ejecutivo de cuenta para una empresa estadunidense que ofrece asesoría a empresas interesadas a importar productos a EEUU. LastRoom lanzó la versión Beta el pasado diciembre y fue la primera startup mexicana seleccionada por el programa de aceleración argentino de NxtpLabs. Actualmente está operando en las principales ciudades de México y está preparando su expansión a Latinoamérica. Síguela en Twitter en @angiecois