Las mujeres hemos llegado a creer o pensar que sólo hay dos alternativas de tamaño para una empresa. Pero, al igual que la ropa, las empresas no sólo vienen en dos tamaños: grande y pequeño, siempre hay una talla mediana

Por Rania Anderson

En cualquier lugar del mundo, los consejos sobre emprendimiento impulsan a las mujeres o bien a  a) empezar un negocio o b) a pensar en grande y a crear algo grande.

A mí hoy me gustaría considerar la tercera alternativa: pensar en mediano.

Pensar en mediano significa fijarte unas metas y unos planes de desarrollo para crear una empresa mediana con empleados. 

El por qué es claro: globalmente, el número de emprendedoras se ha disparado. Según el World Bank, mujeres de todo el mundo poseen o dirigen del 25% al 33% de las empresas privadas. Al reconocer la contribución crítica de los negocios dirigidos por mujeres, las organizaciones y los recursos se están comprometiendo cada vez más para apoyar las nuevas empresas que las mujeres están sacando adelante. Sin embargo, la mayoría de los programas existentes están diseñados para ayudar a las personas que quieren iniciar un negocio, pero muy pocos están preparados para ayudar a las mujeres emprendedoras que quieren ver crecer el suyo.

En el otro extremo, los inversores, capitalistas de riesgo, los gobiernos y las organizaciones de apoyo a emprendedores buscan negocios de alto crecimiento. Desde las economías más desarrolladas a las menos, las mujeres emprendedoras tienen menores expectativas de crecimiento y llevan empresas más pequeñas que las de sus contrapartes masculinas. Según el Globlal Entrepenurial Monitor Report, muy pocas mujeres empresarias planean añadir 20 o más empleados en los próximos cinco años.

El punto medio entre tener una microempresa o ser una solopreneur o por el contrario aspirar a hacer de tu empresa algo muy grande es algo que a menudo se pasa por alto y rara vez se discute. Con algunas acciones clave puedes conseguir aumentar un poco tu negocio y así, obtener algunos beneficios significativos. Muchas mujeres se equivocan al pensar que el hecho de ser una emprendedora freelance y que opera en solitario les ofrece más flexibilidad y es menos arriesgado. Sin embargo, tener un negocio un poco más grande con un número pequeño de empleados puede resultar ser una gran ventaja.

Si se hace bien, la delegación de las tareas en los empleados puede liberarte de actividades que consumen tiempo y te permitirá centrarte en las actividades de alta rentabilidad. Tener más empleados en realidad también puede proporcionarte un tiempo más flexible y oportunidades para integrar mejor las prioridades del trabajo y de tu vida personal. Pasar de ser una emprendedoras en solitario a ser una empresa un poco más grande, normalmente conlleva el aumento del número de clientes, productos y mercados que, por lo general diversifican el riesgo para la empresaria.

A la hora de levantar tu negocio considera las siguientes opciones:

  1. Todo comienza con la intención de crecer. En primer lugar, debes creer que eres capaz de expandir tu negocio y tener la confianza suficiente como para tomar las medidas necesarias para lograrlo.
  2.  Aprovecha tu experiencia empresarial para identificar y perseguir las oportunidades, clientes o mercados que te ayudarán a crecer más rápido y amplía tus ofertas de negocio.
  3.  Identifica y aborda otras grandes empresas que ya trabajan en estas áreas de alto crecimiento. Una buena forma de crecimiento que se utiliza poco es la subcontratación o la asociación con organizaciones más grandes que tengan acceso a contratos más grandes. Contribuir a aumentar la experiencia o el producto de tu empresa como parte de un equipo estratégico mayor te puede facilitar el acceso a los contratos que no podrías haber asegurado por tu cuenta.
  4.  No tengas miedo de usar el crédito como una de sus fuentes de financiación para tu crecimiento. Las mujeres suelen ser más reticentes a utilizar el crédito y prefieren sólo financiarse con sus ventas, pero esto puede limitar la capacidad de las empresas para llegar al siguiente nivel. Aunque el crédito bancario pueda ser difícil de conseguir en tu país, averigua cómo podrías hacerlo, incluso si no tienes las garantías tradicionales o la manera de encontrar instituciones de concesión de créditos o programas diseñados para ayudar a las empresarias a crecer.
  5.  Contrata a empleados que faciliten tu crecimiento. Alrededor del mundo, la gran mayoría de las empresas de mujeres están formadas únicamente por la fundadora. Muchas emprendedoras son reticentes a preocuparse por cómo el personal va a suponer unos gastos regulares de salario. Pero una contratación correcta, lejos de ser sólo un gasto de salario, te ayudará a generar más oportunidades y beneficios.
  6.  Busca modelos y mentores con experiencia y resultados exitosos. Identifica y aborda a una o dos personas de tu comunidad que lleven una mediana empresa con éxito. Pídeles consejo y sus puntos de vista sobre las acciones clave que llevaron a su crecimiento específico.

Las mujeres hemos llegado a creer o pensar que sólo hay dos alternativas de tamaño para una empresa. Pero, al igual que la ropa, las empresas no sólo vienen en dos tamaños: grande y pequeño, siempre hay una talla mediana. Y en realidad, es uno de los mejores tamaños. Mi consejo es que pruebes una hecha a tu medida; sólo se necesita un poco de riesgo para una muy buena recompensa.

Sobre la autora: Rania Anderson es la fundadora y presidenta de The Way Women Work, un site con consejos y asesoramiento para el desarrollo de la mujer profesional. Además, es co-fundadora de la octava red de business angels mujeres en Estados Unidos: Women’s Capital Connection. Síguela en Twitter en @thewaywomenwork.