Por María Gutiérrez

No se trata de ir de solitaria por la vida, pero a la hora de emprender es muy necesario pensar bien si necesitas o no llevar socios contigo. Hazte la pregunta “¿realmente los necesito?”.

Como dice Fernando Trías de Bes en “El libro negro del emprendedor“, hay muchos motivos por los que puedes comenzar tu aventura empresarial en compañía. Ahora el tema está en saber si esos motivos te convienen o no en el medio y largo plazo.

En estos últimos años he leído muchas clasificaciones sobre los socios: socios- trabajadores, socios-capitalistas, socios-tecnológicos…montones. Pero, personalmente prefiero otra clasificación: los que son buenos para tí, y los que no. Si decides tener compañía a la hora de emprender, que sea una decisión lo más masticada posible, que valores bien los pros y los contras. Y eso suele ser bastante difícil de hacer.

¿Por qué?

  • Porque a veces la persona que crees que tiene que ser tu socia es tu pareja, algún familiar o tu amigo de toda la vida. En este caso los lazos emocionales toman una importancia enorme que, previsiblemente, no te dejen tomar las mejores decisiones desde un punto de vista empresarial.
  • Porque a veces invitarás (si no lo has hecho ya) a participar a personas “que saben mucho de lo suyo”. En este caso será el brillo de su experiencia lo que te deslumbre y no te deje actuar como deberías. Le escucharás con atención y pensarás que sus palabras son oro “porque ya ha pasado por mucho”. En este caso el problema será desmarcarte, eliminar los sentimientos de inferioridad y mantener tu criterio.
  • Porque a veces, simple y llanamente, te equivocarás de persona. Y lo que pensaste que era un príncipe azul, se te volverá un sapo a la primera de cambio y no sabrás cómo quitártelo de encima.
  • Porque la vida cambia, la de todo el mundo. Los objetivos vitales no son los mismos a los 25 que a los 35 o a los 45 y eso va a influir mucho, mucho en la toma de decisiones en la empresa. No somos robots que diferenciamos al 100 % la “vida profesional” de la “vida laboral”. Todo se mezcla en la persona, por eso es tan, tan importante estar bien en ambos ámbitos.

Entonces, ¿realmente no puedo tener socios?

No, hay ocasiones en las que compartir tu empresa puede estar realmente bien. Por mi experiencia y también la de personas que tengo alrededor, un buen socio tiene las siguientes características:

  • Ya te conoce en el ámbito profesional. Igual que no te casarías con nadie de sopetón en la primera semana de novios y prefieres convivir antes de dar ese paso, pues con tu socio es mejor que te conozcas del trabajo o similares. Que sepáis qué es lo que puede dar de sí cada uno, y que los cabreos por “esto lo haces tú” ya hayan pasado hace tiempo.
  • Compartes valores vitales. Es decir, es alguien a quien valoras como persona, seguramente conocerás también a su familia y te parece estupenda. Además, los dos pensáis que queréis ser ricos, o que os conformáis con vivir cómodamente pero sin lujos, o que no os importa no ganar ni un euro en X años. Lo que sea, pero que esté claro desde el principio. Muchos problemas llegan cuando a alguien le importa mucho la pasta y al otro no.
  • Sabe de qué pie cojeas y te conoce “como si te pariera”. De esa manera, no caben los “es que me estás defraudando” o “yo no pensé que eras así”. Fuera reproches. El que se mete en el ajo, sabe bien a quién lleva al lado. Como en una pareja, vamos.
  • Competencias y habilidades complementarias y compatibles, no sólo profesionales, sino también a nivel personal. Si uno es un cabra loca, muy social y que comparte todo hasta con las piedras, pues que el otro pueda pararle los pies y sea una persona con la cabeza fría. Si uno es ingeniero, que la otra sea economista. Los roles tienen que estar bien definidos a todos los niveles. Eso enlaza con el siguiente punto.
  • Se deja claro quién manda y quién no. Independientemente de cuál es la participación social de cada uno, tiene que haber una cabeza solamente. La bicefalia no funciona.
  • La visión de la empresa está clara y es compartida. ¿dónde queremos estar en 3 años?¿expansión internacional o no nos movemos de nuestro barrio?¿vamos a orientarnos al cliente o la empresa está antes? Todas estas preguntas tienen que ser respondidas de forma honesta y clara, para que la visión de los socios sea compartida.

Seguramente algunas cosas más se me quedan en el tintero, pero todo se resume en lo siguiente:

Acompáñate sólo de personas que te aporten valor a todos los niveles, con los que te sientas comprendida y respetada y que tengan claro que el camino empresarial va al mismo sitio.

En el resto de los casos, y volviendo a Trías de Bes: subcontrata, habla con un banco, emplea, haz terapia o deporte. Te saldrá más barato y ganarás salud.

Nota de la editora: puedes leer el post completo de María acompañado de su vídeo aquí.

Sobre la autora: Ingeniera, psicóloga, pero sobre todo emprendedora y catalizadora del cambio. Lleva más de 8 años en Internet desde que se aventuró con su primer proyecto, un ecommerce www.lavacacuadrada.com. Desde entonces ha lanzado varios más, como www.e-tecmalearning, o Futureland Consultores. El próximo está relacionado con tecnología y Psicología y verá la luz en unos meses y su puesta en marcha está siendo según ella muy muy gratificante. Le gustan los retos, conocer qué pasa por la cabeza de las personas y disfrutar de la vida con sus tres pequeñines. Síguela en Twitter en @Mariagutim