Por Patricia Araque 

Llevo tiempo compartiendo reflexiones con gente a la que respeto muchísimo dentro del emprendimiento y el mundo de la tecnología sobre la necesidad de otros modelos de startups menos frenéticos y más humanos. Y entonces, por pura serendipia, en medio de unos de esos momentos, me topé con el movimiento “Slow Startup”. La “Slow startup” es una evolución natural del “Slow Movement” (Movimiento tranquilo) y busca aplicar los principios de esta comunidad global a un nuevo y evolucionado modelo de emprendimiento y empresa.

Cuanto más revisaba toda la propuesta de la “Slow Startup”, más me acordaba de una entrevista de Mixergy titulada “Blasphemy & Revelation” (Blasfemia y Revelación) hecha a David Heinemeier Hansson y que vi hace casi cuatro años en la que él explicaba su rechazo al planteamiento imperante en el mundo de la tecnología de arriesgar demasiado (a nivel humano y empresarial) con el único objetivo de generar enormes cantidades de dinero. David, por si no le conoces, es Co-Fundador de Basecamp/ 37 Signals, es el creador de Ruby on Rails y además Co-Autor junto con Jason Fried de auténticas “biblias del emprendimiento” como Getting Real, Rework y Remote. En mi humilde opinión, David es una de las personas más respetables dentro del mundo de la tecnología, no sólo porque es un genio desde el punto de vista de las habilidades técnicas y empresariales, sino porque es una persona íntegra, crítica y coherente, lo que no suele ser tan habitual como debería.

El problema de arriesgar demasiado

David ponía sobre la mesa en la entrevista una idea disruptora: ser grande, crecer desmesudaramente, no debería ser el único modelo:

“Algunas de estas ideas son tan grandes y suponen tal despliegue de medios que pueden resultar tanto un fracaso como un gran acierto. Parece que la gran mayoría de la comunidad startup que lidia con la tecnología está trabajando en esa parte de la idea de hacerlo todo a lo grande; pero creo que la gente también debe trabajar en ideas prácticas que no supongan un riesgo demasiado alto.
Yo no tengo esa mentalidad de comerciante de: “somos muy grandes un día. Nos hacemos pequeños. Otra vez fantásticos. Otra vez abajo”. Prefiero tener un crecimiento constante, bueno y predecible. Creo en la belleza de los intereses compuestos. Puede que no crezcamos un 2000%, pero si podemos mantener nuestro crecimiento sólido y agradable durante un par de años, será perfecto para tener un pequeño impacto.
Las startups se centran demasiado en ideas que “van a lo grande”(…) Creo que estaríamos mejor si nos centráramos menos en eso y más en soluciones prácticas a problemas menos grandiosos”

 

Los diferentes tipos de riesgos

Y en esa reflexión sobre el riesgo, David también dejaba un espacio para la parte humana del emprendimiento, la que tiene que ver con no dejarte un pedazo importante de tu vida en la puesta en marcha de un negocio. Y además, mencionaba el bootstrapping como alternativa de financiación y construcción de modelos económicos en la empresa, lanzando un claro mensaje a la industria del capital riesgo:

“Creo que sería mejor si se asumieran los riesgos de manera más considerada. No es que no debas correr ningún riesgo en absoluto; sacar adelante cualquier empresa de cualquier tipo va a ser un riesgo, incluso si estás segura de que no habrá problemas, hay una posibilidad real de que no funcione.
Pero hay diferentes tipos de riesgos. Está el “1 entre 10 000” o la oportunidad “1 en un millón” de hacer algo. Y luego está la oportunidad de “1 de cada 7” o “1 de cada 14 .” La verdad es que yo soy más de apostar por “el 1 entre 7”, mucho mejor que “1 entre 10 000”.
Lo que me molesta es la destrucción de la riqueza, las ineficiencias creativas, pero también va más allá de todo eso: la corrupción de la juventud. Todas estas empresas u ofertas que “lo dan todo” llaman la atención de las nuevas generaciones; así les lavan el cerebro y piensan que ése es el camino a seguir, que así es cómo es el mundo de las startups. Sinceramente, creo que es absolutamente horrible.
No quiero que la próxima generación de startups piense que este tipo de enfoque es la única forma en la que lo pueden conseguir; quiero que vean las alternativas que hay, que puedes financiarte a través del bootstrapping, que no tienes que depender de ningún hombre rico que te extienda un cheque”.

La importancia de ir a contracorriente

El cierre de la entrevista no tiene desperdicio. Es pura acción. David habla de la importancia de la suma de los esfuerzos individuales en la construcción del cambio. Y de lo conveniente de un pensamiento crítico en torno a los modelos que hemos asumido como válidos:

“Creo que es importante que existan voces contrarias que digan las cosas que no ven bien. Creo que el mundo hubiera sido mejor si la primera burbuja punto-com hubiera estallado un par de años antes. El mundo habría sido mejor si la burbuja inmobiliaria hubiera estallado antes.
Con todo esto hay personas que establecen una serie de perspectivas, informaciones y opiniones que están a su alcance y aunque sea a pequeña escala, influyen en la opinión pública. La verdad, no tengo delirios de grandeza. Un tuit sobre esto es una pequeña gota en el océano, pero también creo en el efecto conjunto. Consigue muchas diminutas gotas en el océano y podrás hacer algo”.

Si llevamos todo esto al ámbito del emprendimiento de mujeres en tecnología, creo que cobra aún mayor sentido. Definitivamente hemos heredado modelos de emprendimiento tecnológico creados por tan sólo una minúscula parte de la especie humana (hombres blancos norteamericanos). Tal vez no seamos más mujeres en la industria porque este modelo no nos funciona, no nos gusta, no nos resuena, no nos hace felices, qué se yo. Creo que el asunto da para otro post, o dos, o más. Da para un movimiento entero. De momento, dentro de la comunidad “Slow Startup” todo está por construirse, así que si tienes interés en sumarte a la conversación que inicie todo, escríbeme a hello@patriciaaraque.es y comencemos a hablar.

Actualización: este post comenzó llamándose “La Slow Startup, la Startup Lenta”, pero después de que Analía Plaza (quien es una gran maga de las palabras) escribiera este acertado artículo en Hoja de Router, me pareció que “Startup tranquila”reflejaba muchísimo mejor el sosiego que subyace a todo el movimiento “Slow Startup”.

 

Nota de la editora: puedes ver la entrevista completa a David Heinemeier Hansson aquí.

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