Por Arantxa Isidoro

Conocí el proyecto de Ellas Al Cuadrado, no sé muy bien cómo ni desde dónde, como me ocurre con un montón de cosas que descubro a través de la red. Desde el minuto cero el proyecto me enamoró solamente porque leí en su web la palabra slow, que valoro tantísimo en todas las facetas de mi vida.

El perfil de la emprendedora a la que se dirigen es digital y a pesar de que mi actividad se aleja de lo tecnológico, el engagement fue tan grande que me mantuve cerca.

Hace unos días, recibí el anuncio de la celebración de WEDSpain. El evento centrado en el Día de la Mujer Emprendedora que tiene origen en Estados Unidos y del que Patricia Araque, presidenta de Ellas Al Cuadrado, es embajadora en España.

No puedo negar que, a pesar de que me picaba el gusanillo, intuía el evento centrado en los aspectos tecnológicos de los que soy ajena. Sin embargo, pensé que nada que viniera de un proyecto tan generoso como es Ellas Al Cuadrado podría tener desperdicio. Y no me equivoqué.

Durante las cuatro horas que pude disfrutar de ponentes y expertas, todo fue un constante aprendizaje tanto a nivel profesional como personal. Y es que se abrió un espacio a la reflexión constante gracias a las experiencias compartidas por todas las emprendedoras que trataron diferentes temas desde su perspectiva personal procurando que sirviera para despejar dudas y caminos de todas las oyentes que estábamos allí.

Además en la pausa para el café, tuve la enorme fortuna de compartir unos minutos personales con Patricia Araque, que supo transmitir su impulso y su energía contando cómo había surgido la idea del proyecto BizLab. Una bonita historia que ha generado una experiencia súper enriquecedora para las mujeres que han tenido la suerte de entrar a formar parte de ella. Lo cierto es que es un testimonio más del continuo movimiento en el que está Ellas Al Cuadrado.

Pero además de describir un poco cuál era el escenario en el que todo esto ocurría, me apetece transmitir cómo lo sentí y qué fue lo que me llevé de la sala del International Institute hace unos días.

Las preguntas que me hice y sobre las que quise reflexionar después fueron:

1. ¿Por qué cuando somos emprendedoras debemos ocultar el fracaso?

La primera ponente, después de la bienvenida, fue Celeste North, que con el título “La vida después del fracaso” fue relatando uno a uno todos los momentos que ella bautizaba como fracasos profesionales. Yo los consideraría más momentos de aprendizaje pero la visión de cada uno es totalmente subjetiva. La cuestión es que explicó abiertamente cada proceso en el que había lanzado una empresa que no había llegado al punto para el que nació y cómo fue pivotando de una actividad a otra hasta tomar la decisión de volver a trabajar por cuenta ajena.

Después de escucharle, viví dos grandes aprendizajes:

  • Se puede hablar de fracaso con una enorme sonrisa y con una dosis de humor digna de admiración porque lejos de llorar mientras lo relataba, Celeste nos hacía reír y ponía todo su énfasis en enseñarnos lo que a ella le había ido mal para que no cometiéramos los mismos errores de los que aprendió.
  • La vida profesional no muere con un fracaso emprendedor. Después de un intento pueden venir otros con el mismo riesgo y en los que te puede ir mejor o peor, pero el mundo no termina. Volver a un trabajo por cuenta ajena es una solución más y después de un aprendizaje tan enorme como el que te da el emprendimiento, puede que tu verdad sea que tu sitio estaba realmente en otro lugar. Un puesto en el que puedes seguir desarrollando un talento, puedes sentir pasión y sin embargo tienes una nómina asegurada y las responsabilidades más grandes las tiene otro.

Parece que cuando entras en la rueda del emprendimiento no hay vuelta atrás. Este pensamiento a veces puede suponer una enorme presión que sumada al miedo al fracaso o al no poder demostrar a los demás tu valor, puede hacer que no disfrutes a pleno rendimiento del camino emprendedor.

A veces para conseguir un acierto hay que fallar muchas veces, pero de todo fracaso surge una nueva ventana u oportunidad.

2. ¿Qué es lo que hace que surja la motivación cuando escuchas a otras mujeres emprendedoras?

En la mesa de reflexión desde la que nos hablaron cinco mujeres emprendedoras, nos contaron la experiencia personal de cada una desde la perspectiva de la financiación y la opción que cada una escogió para obtener los fondos que necesitaba para lanzar su empresa.

Personalmente, desde que inicié mi andadura emprendedora tuve claro cuál era el modelo financiero que yo quería seguir. Sin embargo, entender la visión y la experiencia de otras mujeres, abrió mi mente no sólo para poder asesorar a partir de ahora a quienes me planteen esta cuestión sino para recapacitar sobre que, a pesar de la poca conexión que tiene para mí el dinero, fue el hilo conductor que me permitió conocer otros proyectos y motivarme para seguir adelante con el mío.

Además, conocí más de cerca la realidad de la economía social y solidaria y creo que es un rico mundo que todas deberíamos explorar porque tiene y tenemos mucho que aportar.

3. ¿Por qué el mundo en general se empeña en fomentar la competencia cuando se construye mucho más mientras se establecen relaciones de colaboración?

Todas las mujeres invitadas a hablar este día compartieron con personas completamente desconocidas para ellas, sus experiencias y vivencias, mostrando generosamente una forma de colaborar. Estoy segura de que, de este encuentro no sólo surgieron grandes y nuevas ideas a través del conocimiento y la reflexión, sino que hubo pie para que emprendedoras de diferentes sectores entabláramos conversación y comentáramos, si no en el propio momento, días, semanas o meses después, ideas conjuntas que podemos poner en marcha en común.

El emprendimiento en colaboración es mucho más productivo.

4. ¿Por qué consideramos que el trabajo dignifica y lo utilizamos como símbolo de que las cosas nos van bien?

María Álvarez de Ephimera bajo el título “La empresa o la vida, cómo dejar de trabajar” expuso su modelo de negocio basado en la eficiencia y la búsqueda del éxito personal fuera de los millones de horas de trabajo que parece que tenemos que justificar para poder demostrar que nos va bien.

Es verdad que cuando eres emprendedor tú mismo te marcas tus tiempos y te pones los horarios pero encontrar el equilibrio entre vida profesional y personal es fundamental. Y sobretodo, hay que ser conscientes de que no por trabajar más horas eres más productivo. No sólo el descanso es fundamental, también lo es tener otros espacios fuera del trabajo que completen tu vida. Hay una máxima que yo añado: el descanso no es pecado.

5. ¿Puede existir una nueva forma de networking?

Patricia Araque, en su conversación final junto a María Álvarez introdujo el concepto de networking emocional.

Creo que las relaciones personales y reales fuera del mundo online son súper enriquecedoras para cualquier proyecto. Yo, que estoy en continua campaña del crecimiento personal y profesional a través de humanizar las relaciones fomentando encuentros presenciales para combinarlas con la agilidad que te puede dar el mundo online, la idea del networking emocional me parece brillante.

Poner énfasis en las emociones para conducir tus relaciones empresariales hace que se cree un espacio para la naturalidad de las personas y el surgir de sus propios sentimientos, que son una cuna maravillosa para generar experiencias increíbles a todos los niveles.

Después de todas estas conclusiones, hay mucho material para reflexionar. No sé si el año que viene WEDSpain seguirá viniendo de la mano de Patricia Araque y de Ellas al Cuadrado, pero si es así, seguro que allí estaré.

Nota de la editora: conoce más cosas del Día Internacional de la Emprendedora desde aquí.