Por Patricia Araque. Presidenta de Ellas Al Cuadrado

Nos hemos creído demasiado lo del “Think Big” en el mundillo emprendedor. Y lo de que las mujeres no tenemos ambición a la hora de iniciar un negocio. Nos lo hemos creído hasta el punto de descartar ideas y dejar de construir productos y servicios que tenían un gran potencial de sostenibilidad económica para nuestras vidas, pero que no “iban a cambiar el mundo”.

Llevo una década cerca de personas emprendedoras en el ámbito de la economía digital. Las que más se han creído ese falso glamur que rodea al mundillo de las startups y han pensado que con su idea de un millón de dólares cambiarían el mundo desde el minuto uno son las que menos lo han logrado. La falta de humildad y no tener los pies en el suelo enturbia la visión y la capacidad de escucha. Y ambas cosas son cruciales cuando estás construyendo una solución por la que tus clientes deberían estar dispuestos a pagar.

No pongas tu foco en “The Next Big Thing”, comienza con algo sencillo. Para construir algo grande necesitas feedback constante de tu audiencia, de tus potenciales clientes. Y para lograrlo no hay otro camino que comenzar en pequeño y avanzar poco a poco. Gestionar las pequeñas victorias, los pequeños avances en lo cotidiano es lo que nos permite progresar cuando ponemos en marcha un proyecto.

Lleva un registro de tus problemas cotidianos

En los problemas con los que te encuentras en tu día a día (a nivel personal o profesional) hay muchas oportunidades para construir soluciones que terminen siendo fuentes de sostenibilidad económica para ti y para más gente. Comenzar a registrarlos es el primer paso para avanzar. El segundo paso es entender si cuentas con los recursos y capacidades para diseñar una solución para ese problema.

Yo utilizo Trello para llevar ese registro y cada tres meses, reviso el listado y decido qué voy a construir en las siguientes 12 semanas en función del tiempo que tengo disponible, de los recursos (también humanos) con los que cuento para abordar esos procesos y de cuánto dinero quiero facturar.

En la intersección entre el problema y nuestra capacidad para construir una solución hay un producto o un servicio susceptible de convertirse en una fuente de ingresos. Tal vez no termine convirtiéndose en la próxima startup unicornio. Es probable que no sea un producto o un servicio que genere titulares en la prensa económica, que no interese en absoluto a inversores y que no te lleve a ganar premios y reconocimientos que te conviertan en la emprendedora del año. Vamos, glamur cero.

La RAE define glamur como “encanto sensual que fascina”. ¿Sabes lo que yo creo que es realmente fascinante? Ver como algo que un día fue sólo una idea que cruzó por tu mente, hoy es un producto o un servicio que soluciona un problema a un grupo de personas y que además te hace ganar el dinero suficiente como para no tener que preocuparte por el dinero. Eso sí que es sexy.

En Ellas BizLab, la tranquilizadora de startups, pasamos totalmente del glamur emprendedor y arrancamos desde lo pequeño con el objetivo de construir un producto o un servicio que en 12 semanas esté listo para venderse y que sea uno de los catalizadores de tu buena vida.

Si quieres que te avisemos cuando comience la próxima edición de Ellas BizLab, déjanos tu email aquí para que podamos enviarte todos los detalles.